Hace apenas unos años, pensar que un modelo de inteligencia artificial de código abierto podría competir cara a cara con los gigantes propietarios parecía una utopía. Vivíamos en un mundo dominado por cajas negras, donde solo podíamos "alquilar" la inteligencia a través de una API.
Pero el panorama ha cambiado drásticamente. Con la llegada de Llama 4 por parte de Meta y su confrontación directa con la sofisticación aristocrática de Claude Opus de Anthropic, nos encontramos en un punto de inflexión histórico.
En IAmanos.com, llevamos décadas analizando tendencias tecnológicas, y lo que estamos viendo hoy no es solo una competencia de benchmarks; es una batalla filosófica sobre quién controlará el futuro de la inteligencia sintética. ¿Democracia digital o jardines amurallados? Acompáñame en este análisis profundo.